Biskek Arena
Un moderno punto de encuentro para el deporte, los conciertos y la creciente vida cultural de la ciudad.


Ven por las montañas celestiales; quédate por el té sin prisas, los caminos abiertos y esa belleza salvaje que se disfruta mejor con alguien cercano.
Un espejo azul entre las cordilleras del Kungei y del Terskey Ala-Too, ideal para largos paseos junto al lago y tardes tranquilas al sol. Aquí, el agua cálida y mineral se encuentra con picos nevados incluso cuando el verano ya está bien avanzado.
Cada verano, las familias llevan sus yurtas a los jailoo, donde los caballos pastan bajo cielos abiertos y las alfombras shyrdak se cosen a mano. Llegas como invitado y quizá te marches con un cuenco tibio de kymyz, una nueva historia y una invitación a quedarte un poco más.

Sigue los senderos bajo la cumbre de mármol rosado del Khan Tengri, donde cada curva descubre una vista increíble. Al atardecer, comparte la calma del Song-Kul, un lago de alta montaña donde los campamentos estivales de yurtas brillan bajo las estrellas.




Pasea por el aromático bazar de Osh junto al río Ak-Buura y después sigue el camino hacia el norte hasta la Torre de Burana. Sus piedras desgastadas aún guardan el silencio de las caravanas que llevaban seda, especias y sueños lejanos por Asia Central.
Manas es el corazón legendario de Kirguistán: un guerrero de valor, sabiduría y libertad. Su inmensa epopeya aún se recita hoy y une a las generaciones mediante una historia tan viva como las montañas que la rodean.
En los Juegos Mundiales Nómadas, el kok-boru, la caza con águilas, el tiro con arco y la lucha convierten destrezas ancestrales en puro espectáculo. Siente el ritmo de los cascos, la emoción del público y una cultura que no se guarda tras una vitrina: es valiente, comunitaria y está llena de vida.
Biskek es una ciudad para disfrutar sin prisas: amplias avenidas arboladas, bazares animados y cafés que invitan a largas conversaciones. Más allá de sus límites, las montañas Ala-Too esperan para una escapada improvisada.
Un moderno punto de encuentro para el deporte, los conciertos y la creciente vida cultural de la ciudad.
Sigue el aroma de las especias y la fruta seca por un animado laberinto de fieltro, productos frescos y vida cotidiana.
Encuéntrate en el corazón simbólico de la capital, donde la historia, el cielo abierto y la vida urbana comparten escenario.
Deja las botas junto a la puerta y acomódate en compañía. Parte el pan caliente, prueba los dorados boorsok y comparte una fuente de beshbarmak. Bajo el techo de fieltro, otra taza de té se convierte en otra razón para quedarse.
Toma el camino largo, detente en el valle y quédate a tomar té. Deja que las montañas formen parte de vuestra historia compartida y no sean solo el telón de fondo.
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